
Hoy me he descubierto buscando ruido. Sí, buscando romper el silencio. Cuando me sucede ésto, suele ser porque la voz que todos tenemos dentro quiere decir algo que, posiblemente no me va a gustar, y yo prefiero ahogarla con la radio, el CD, la guitarra, la televisión o el móvil.
El otro día la quise escuchar. Así que me fui a la cama un tiempo antes de lo que solía hacer, cuando el sueño todavía no te ha vencido. Y allí estaba ella. Diciéndome que siguiera creyendo en mí, y en mi proceso. Que estaba orgullosa de mi valentía, y que me quería incluso con mis absurdos miedos.
Ahora, a veces, no pongo música. Si alguna vez lo probáis comprobaréis como al igual que en la parada de un autobús, podéis observar el paso de vuestra vida, pero sabiendo que siempre habrá buses a los que subirse, y bajarse, sin por ello darle la espalda a nuestros sentimientos y a esa vocecita que nunca nos engaña.
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